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La
cultura de Costa Rica
es variada al tener influencias inicialmente de la cultura
indígena y europea, posteriormente de la cultura
afrocaribeña y asiática.
Costa Rica recibió la imprenta en 1830. Su literatura ha
dado, además de bellos trozos costumbristas, singulares
ensayistas y prosistas en la primera mitad del siglo XX.
Destácanse las novelas sociales como las de Carlos Luis
Fallas, y recientemente sus poetas modernos.
Los pintores fundadores del nacionalismo dejaron una honda
huella en la estética regional, y el salto a una modernidad
acelerada fue dado por la generación de Francisco Amighetti.
Además de eso, Costa Rica ha tenido retratistas de renombre
como Enrique Echandi,[1] Gonzalo Morales Alvarado y Gonzalo
Morales Sáurez. Otros artistas pictóricos de importancia en
Costa Rica son, Rodolfo Stanley, Fernando Carballo, y Rafa
Fernández.
Cuenta con una fuerte tradición escultórica que tiene sus
raíces ancestrales en las esferas de piedra, esculturas en
piedra, jade y cerámicas precolombinas, legado que
posteriormente ha sido cultivado y continuado por escultores
como Francisco Zúñiga, Juan Manuel Sánchez, Domingo Ramos,
José Sancho, Max Jiménez, Ibo Bonilla y Jorge Jiménez
Deredia.
Con la formación de la Orquesta Sinfónica Juvenil las
vocaciones afluyeron, y sobrevino la consolidación de la
Orquesta Sinfónica Nacional. La danza parece ser una de las
disciplinas más populares, y el teatro sigue su impulso de
hace treinta años.
Sin embargo, Costa Rica presenta hoy en día una gran
cantidad de venas artísticas entre las que se contempla la
música, la danza y el baile, el teatro, el cine, la
producción cinematográfica y televisiva, la plástica y las
letras.
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