|
La
costa caribeña de Costa Rica
ofrece a sus visitantes la sensación de estar en un mundo
aparte del resto del país. El ritmo es más lento, la comida
más picante y la melodía del reggae llena el aire denso y
caliente, casi palpable.
El litoral caribeño se extiende por 200 kilómetros entre
Nicaragua y Panamá. En esta zona se aprecia una cultura
única, resultado de una mezcla de influencias de diferentes
países: la herencia indígena integrada con costumbres
africanas, orientales y españolas, crea una rica combinación
de tradiciones exclusivas de esta área.
Este impresionante desarrollo cultural también se debe a la
ubicación remota de la costa caribeña con respecto a las
áreas más pobladas del Valle Central.
Desde
la ciudad de Limón, capital de la homónima provincia, hay
caminos costeros asfaltados que llevan a Cahuita y a Puerto
Viejo, cuyas magníficas playas de arena blanca o negra se
complementan con el estilo de vida rústico, típico del
Caribe.
El Parque Nacional de Cahuita protege más de 500 acres de
barrera coralina; sus playas bordeadas por palmeras, cuya
arena blanca contrasta con el azul brillante de las aguas,
son extraordinarias, así como el remoto pueblo de Cahuita,
ubicado a orillas del mar.
Un detalle interesante sobre la región caribeña de Costa
Rica es que los visitantes pueden desplazarse fácilmente de
la playa a la selva, con tan sólo recorrer unos pocos
kilómetros de distancia, y admirar como el paisaje cambia
radicalmente. |