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 Margarita
4x4: Deleite y adrenalina
Descubra una Margarita completamente
diferente y aventúrese en un completo recorrido en rústico por la isla: Esta
experiencia sin igual lo reconciliará con la vida y marcará el antes y el
después de sus incursiones en el turismo insular... Le aseguramos una
experiencia sin igual, con la inmensa
satisfacción de ver todo lo que este territorio
aún tiene por ofrecer.
Esta vez recorrimos el territorio insular de una manera diferente: Una
travesía 4x4 todo incluido que toca diferentes puntos del este y centro de
la isla, para atravesarla y, finalmente, bordear toda la Península de
Macanao, con media hora de rustiqueo y todo… Hacer este recorrido es,
definitivamente, una experiencia sin igual.
 Una
jornada intensa
La travesía dura todo el día. Es indispensable echarse mucho bloqueador
solar y llevar ropa cómoda, un buen bolso, traje de baño, toallas, un par de
lentes, una gorra y mucho entusiasmo. Guías profesionales y responsables que
le recogen en la mañana por su casa u hotel para reunirse con los otros
integrantes del grupo en el primer punto de la excursión: La Sierra.
Allí, al pie del Parque Nacional Cerro Copey -extensión de más de 7 mil
kilómetros que debe su nombre a la gran cantidad de árboles del mismo nombre
que abundan en la zona- se les explica a todos los turistas cuál será el
recorrido (con un mapa) y la duración de la visita en cada una de las
paradas, mientras se inaugura el pequeño bar itinerante con agua, refrescos,
cerveza y ron que estará disponible en todas las pausas a lo largo de la
jornada. Este es uno de los puntos más altos de la isla (aproximadamente 550
m) y, desde allí, podemos disfrutar impresionantes vistas hacia Porlamar,
Pampatar y sus adyacencias.
Posteriormente descendemos hasta el Valle del
Espíritu Santo para visitar la Basílica Menor de la Virgen del Valle,
inspiración del pueblo neoespartano, patrona del oriente del país y de la
armada venezolana. La iglesia está en el medio de una pintoresca plaza, y en
ella encontramos diferentes puestos de venta en los cuales se pueden
conseguir todo tipo de figuras alegóricas a la virgen, así como perlas y
collares, entre otras maravillas. Alrededor encontramos también la Casa
Natal de Santiago Mariño y el Museo Diocesano de la Virgen del Valle.
De
la Basílica partimos hasta el Parque Nacional La Restinga, y en sus botes
navegamos por sus manglares y canales. Colores muy intensos en cada rincón,
una vegetación exuberante, una rica fauna marina (incluyendo estrellas y
caballitos de mar) y túneles naturales de 2 kilómetros de largo -con
sinuosos canales como El Canal del Beso, El Jardín de Mis Amores, El Paraíso
del Amor y Playa Bella Vista, entre otros- caracterizan el paisaje. Desde
allí nos custodian, de un lado, las imponentes Tetas de María Guevara, y del
otro, el Cerro Macanao.
Emociones al 100%
Después de visitar la Laguna de La Restinga pasamos el puente a la Península
de Macanao y allí, en medio de un paisaje desértico, lleno de mesetas,
arcilla y cactus, disfrutamos de un delicioso almuerzo a la orilla del mar.
Después de las frutas del postre y el café de despedida partimos a Punta
Arenas, el extremo más occidental de la isla, para disfrutar de un par de
horas de playa.
Luego nos trasladamos hacia La Carmela -al lado de La Mula-, un territorio
absolutamente virgen al que es imposible acceder sin 4x4 y que está como
“escondido”. Allí tuvimos nuestra media hora de rustiqueo, surcando la
irregular carretera de tierra desde el asfalto para llegar a la playa.
Después
de ver, oler (¡y comer!) tanta tierra arcillosa en nuestro tránsito por la
irregular carretera de tierra, llegamos a un “claro” y frente a nosotros se
extendía, majestuoso, un inmenso mar azul bordeado por arenas perladas… al
divisar tan imponente cuadro, automáticamente nos remontamos a la época del
descubrimiento de América ¿Qué sentirían aquellos señores al ver toda esta
maravilla? Recordemos que los españoles, además, entraron a Venezuela por
estas tierras neoespartanas…
Y para terminar nuestro recorrido, antes de dejarnos en el mismo punto en el
que nos fueron a buscar en la mañana, nos tomamos una deliciosa cocada en el
crucero de Macanao… y nos hicieron un show de despedida lleno de la misma
alegría que caracterizó toda la jornada.
Después
de tener experiencias como ésta es imposible dejar de alabar todos los
encantos de nuestra extraordinaria Venezuela, vibrar con sus bellezas
naturales, rendirse a sus pies y sensibilizarse ante su magnificencia… no
queda más que agradecer a la vida por el inmenso privilegio de haber nacido
en una tierra que, desde siempre, ha sido bendita.
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